“Es importante que los dermatólogos estén familiarizados con los síntomas cutáneos de los síndromes autoinflamatorios y puedan hacer un diagnóstico y tratamiento precoces.”
DRA. ELENA LÓPEZ-NEGRETE, DERMATÓLOGA. HOSPITAL PUERTA DE HIERRO. MAJADAHONDA.
Los síndromes autoinflamatorios asociados con hidradenitis supurativa y/o acné son enfermedades raras pero con una alta morbilidad que comparten una patogénesis común: implican una alteración en el sistema inmune innato con una señalización anormal de la interleuquina (IL)-1 que lleva a una inflamación producida fundamentalmente por neutrófilos.
La clínica característica son episodios recurrentes de fiebre, artritis y lesiones cutáneas consistentes en hidradenitis supurativa, acné y pioderma gangrenoso acompañado de elevación de los reactantes de fase aguda como la velocidad de sedimentación globular y la proteína C reactiva.
Varios síndromes clínicamente diferentes han sido descritos en la literatura incluyendo PAPA (pioderma gangrenoso, acné y artritis piógena), PASH (pioderma gangrenoso, acné, y hidradenitis supurativa), PASS (pioderma gangrenoso, acné, y espondiloartrosis), PAPASH (pioderma gangrenoso, acné, artritis piógena y hidradenitis supurativa), PsAPASH (artritis psoriásica, pioderma gangrenoso, acné, y hidradenitis supurativa), y PAC (pioderma gangrenoso, acné y colitis ulcerosa).
El diagnóstico se basa en las características clínicas que incluyen lesiones cutáneas características, artritis recurrente y episodios de fiebre. Los hallazgos estándar de laboratorio son inespecíficos. En caso de afectación articular, se pueden visualizar los cambios inflamatorios de la artritis mediante imágenes radiológicas.
El diagnóstico y tratamiento precoces son fundamentales para prevenir la morbilidad relacionada con las enfermedades no tratadas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.